Afecta de la siguiente manera, Pedro: el efecto llamada que se produciría llenaría las listas ordinaria y supletoria de muchísima gente que jamás va a trabajar en Extremadura, es decir, listas fantasmas (exactamente como está ahora mismo la extraordinaria, que no se actualiza desde 2018...), lo que llevaría a tener que vivir siempre con la incertidumbre de no saber cuál es tu puesto real en la lista, si vas a trabajar en septiembre, en octubre, o en ningún caso. Por otro lado, si realmente sacan 30 plazas (¡¡¡QUE NO HAY 30 VACANTES!!!), muchísimos de ellxs quedarían en expectativa de destino, muchos otros pidiendo comisiones para...
(continúa)
Afecta de la siguiente manera, Pedro: el efecto llamada que se produciría llenaría las listas ordinaria y supletoria de muchísima gente que jamás va a trabajar en Extremadura, es decir, listas fantasmas (exactamente como está ahora mismo la extraordinaria, que no se actualiza desde 2018...), lo que llevaría a tener que vivir siempre con la incertidumbre de no saber cuál es tu puesto real en la lista, si vas a trabajar en septiembre, en octubre, o en ningún caso. Por otro lado, si realmente sacan 30 plazas (¡¡¡QUE NO HAY 30 VACANTES!!!), muchísimos de ellxs quedarían en expectativa de destino, muchos otros pidiendo comisiones para trabajar en su tierra (que no en Extremadura), por lo que habría que tirar, una vez más, de interinos. Todo esto, y más, lo único que hace es perjudicar a docentes de aquí, trabajando y cotizando aquí desde hace años. Y ya hablar de la imposibilidad que tienen las escuelas de Extremadura de organizar logísticamente a la cantidad de personal que se iba a presentar. Sencillamente, no hay funcionarios suficientes para los tribunales, y todo ello aderezado con las fechas, en plenos exámenes de junio para los estudiantes de las escuelas. Un auténtico despropósito sin pies ni cabeza se mire por donde se mire.