Este artículo refleja una mínima parte de la realidad de cualquier opositor. Las expectativas de un candidato frente a la prueba depende en primer lugar de la edad y el número de convocatorias a las que se haya enfrentado y esto a su vez viene estrechamente unido a su formación. La formación docente está viciada por el mecanismo del propio sistema, tengo la titulación de acceso y caigo en la rueda de los méritos, hago cursos que no aportan nada utilizando el cortar y pegar, me meto en un master o una segunda titulación buscando los puntos, previo pago a esas universidades que todos conocemos, intento el atajo del B2 a través de las...
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Este artículo refleja una mínima parte de la realidad de cualquier opositor. Las expectativas de un candidato frente a la prueba depende en primer lugar de la edad y el número de convocatorias a las que se haya enfrentado y esto a su vez viene estrechamente unido a su formación. La formación docente está viciada por el mecanismo del propio sistema, tengo la titulación de acceso y caigo en la rueda de los méritos, hago cursos que no aportan nada utilizando el cortar y pegar, me meto en un master o una segunda titulación buscando los puntos, previo pago a esas universidades que todos conocemos, intento el atajo del B2 a través de las escuelas de idiomas, no porque me interese la docencia en otra lengua sino porque quiero trabajar medrando en la lista de interinos...¿Cuando te das cuenta de que el sistema está viciado?. Cuando tras diseñar la prueba las rúbricas de evaluación vienen marcadas por la línea del preparador o academia de turno, donde de pronto hay que encontrar datos o aspectos que otras veces no eran com####bles. Es cierto que hay que leer y releer las convocatorias, es cierto que la preparación como opositor responsable te obliga a acudir a academias o preparadores pero porque solo allí te permite compararte con tus compañeros, que es de donde se aprende, porque es lo que te permite medirte. En este camino, el opositor ya en muchas ocasiones interino en activo pierde la perspectiva, años estudiando y trabajando, aquí y allí, con el baremo engordado o hinchado a base de estéril titulitis, se enfrenta a un nuevo proceso de forma mecánica y fracasa. Si no encuentra la piedra del suspenso en la primera prueba la encuentra en la segunda y una vida entera a pasado, o no, entre la primera convocatoria en la que se presentó y la última. Sí, querido lector, ha pasado lleva una "h" que es muda y eso es con lo que te vas a quedar, con que falta una "h" muda, una la etra que no hace ni ruido pero que sirve para anular y desacreditar cualquier texto, con ella cualquier candidato opositor, ya no importa su trayectoria ni la intención del texto o la competencia de su prueba, ha sido eliminado. Llegados hasta aquí podríamos utilizar el corrector, pero no, dejemos la falta, pongámolo fácil. Pero una vida entera entera Ha pasado, o no, por el camino.
Profe secundaria: (02/08/2026 12:36)
Nunca he ido a preparadores ni academias y nunca me he comparado con opositores de mi especialidad, pero tengo mi plaza, así que no comparto muchos de los puntos que mencionas en tu escrito.
pasando de las haches: (02/08/2026 12:46)
Con lo de la hache ya tiras por tierra el escrito. Podrías haber puesto de ejemplo alguna tilde de esas que la academia quita y pone a su antojo, (truhan guion, solo y otras tantas que tenemos que llevar al dedillo) y que también te resta, pero te has ido a una falta garrafal de bulto de primero de primaria, que es la hache inicial, en fin.
docnete: (02/08/2026 21:04)
Si eres un defensor de las faltas de ortografía, poco puedo interactuar contigo. El artículo refleja la realidad del sistema de una formar compensada y cabal, que es lo que hace mucha falta en la actualidad.
profer: (02/08/2026 21:08)
En mi opinión es un muy buen artículo, destaca la existencia de errores o de un margen de subjetividad no implica que el sistema sea arbitrario, y la frustración individual, por comprensible que sea, no constituye por sí misma una prueba de injusticia. Es una tesis discutible (como todas), pero está argumentada de forma coherente y sin recurrir a descalificaciones.
profer: (02/08/2026 21:10)
Criticar el sistema es legítimo; convertir cada suspenso en una prueba de que el proceso es injusto, no. El artículo no dice que las oposiciones sean perfectas, sino algo mucho más sensato: que en un proceso competitivo, con plazas limitadas, es inevitable que muchos buenos candidatos se queden fuera. También distingue entre subjetividad y arbitrariedad, una diferencia fundamental que a menudo se ignora. Reconoce que el modelo es mejorable, pero recuerda que la decepción personal no basta para desacreditar todo el sistema. Ese equilibrio, precisamente, es lo que hace valioso el artículo.