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«Carthago
delenda est»


23
/11/2011 José Manuel Chapado Regidor

El
título de este artículo (Cartago debe ser destruida
) es una locución latina atribuida a Catón el Viejo
, al igual que otra más completa Ceterum censeo Carthaginem
esse delendam (Además opino que Cartago debe ser destruida
). Catón la pronunciaba cada vez que finalizaba todas y
cada una de sus intervenciones, se encontrara hablando en el senado
de Roma, en el foro o en los retretes públicos. Cartago
debía ser destruida, no se trataba sólo de vencerla,
había que arrasarla, borrarla de la faz de la tierra y
eliminar su recuerdo.

José Ignacio Wert , ministro de Educación y Cultura,
parece tener por mentor a Catón y su lapidaria sentencia.
Su actitud ante la Educación es la misma que Catón
ante Cartago. Ha emprendido unas reformas educativas que sin entrar
a valorarlas, al no estar definidas en su mayoría, arrasan
el actual sistema educativo en todas sus vertientes. El problema
que tenemos los docentes con estos políticos designados
para disciplinas de las que no son expertos, es que intentan devastar
todo lo anterior, sin discriminar lo positivo de lo negativo y
sin esperar el momento adecuado para hacerlo. Así han hecho
derogando los temarios de oposiciones docentes aprobados en noviembre
y volviendo equivocadamente a los anteriores de 1993.

NUESTRO MINISTRO justifica lo indefendible al decir que «considera
que la implantación de nuevos temarios (-) introduciría
un elemento de inestabilidad en el sistema educativo, que perjudicaría
los intereses tanto de los colectivos directamente afectados,
entre los que destacan los aspirantes a participar en los procesos
selectivos, como de la comunidad educativa».

¿De verdad han pensado en los opositores? ¿Esos
que estaban preparando el nuevo temario desde el 2010, que se
han gastado miles de euros en academias y temarios que ahora no
sirven para nada? ¿De verdad crea esta medida alguna estabilidad,
cuando plantea la posibilidad de publicar un nuevo temario en
cualquier momento, cuando ni siquiera lo ha comunicado a sindicatos
y CCAA? Ni emocional ni académica, me temo.

Al escuchar las declaraciones del señor Wert en su toma
de posesión no percibía estar escuchando a un experto
en educación, ni a un sufrido docente: estaba ante un político
indocumentado con un discurso ideológico, diametralmente
opuesto a la realidad y la problemática educativa que sufrimos
en España. No habló nada sobre las elevadas ratios
de las aulas, de la inestabilidad normativa que nos impide hacer
nuestro trabajo, de la falta de medios y personal en los centros,
de la excesiva carga lectiva, de la deficiente y politizada actuación
de la inspección educativa, del control ideológico
de los centros por la Administración y la añorada
elección de los equipos directivos por los claustros, de
la indefensión de maestros y profesores ante las crecientes
agresiones, de la dejación de las familias sobre la educación
de sus sobreprotegidos hijos, de cómo será el sistema
de oposición, de las trabas a la investigación,
de la indecente endogamia universitaria- En fin, nada de ninguno
de los problemas reales de nuestra Educación.

La reforma educativa anticipada por el ministro es la séptima
de la democracia, la octava en 42 años. Que se cambie la
legislación educativa en cada cambio de Gobierno es nefasto
para el sistema y su resultado sólo implica aumentar el
fracaso escolar. Los maestros y profesores estamos hartos de tener
que cambiar nuestras programaciones y nuestra forma de trabajar
en virtud del capricho del político de turno, el cual sólo
consigue aumentar el fracaso educativo perpetuando su nombre con
el indeleble sambenito de su ineptitud.

El camino marcado en Extremadura con su consensuada Ley de Educación
por partidos políticos, sindicatos, padres y madres, movimientos
de renovación pedagógica- es el único que
debemos recorrer para establecer siquiera cualquier nimio cambio
en nuestro sistema.

Volviendo al inicio, tras ser derrotada en la tercera guerra púnica,
Cartago fue destruida hasta los cimientos y sembrado su solar
con sal para que nada volviera a crecer allí, su población
muerta o esclavizada y borrada sistemáticamente toda referencia
a su cultura.

Nuestro sistema educativo no funcionará hasta que nos dejen
trabajar a los docentes, sin injerencias ni agresiones de los
políticos de turno. Nuestro futuro está en juego
y estamos hartos de que sea dilapidado alegremente por advenedizos
que sólo buscan colgarse medallas ideológicas y
crearse una reputación hundiendo a nuestros alumnos en
el pozo de la ignorancia. Esperemos que el señor Wert no
aplique demasiada sal sobre la educación española
y podamos felizmente obtener jugosos frutos el día de mañana.

Periódico
Extremadura