La educación
PETE WOLSTENCROFT
(Diario Hoy, 13-03-2006)

QUIERO que se quede bien claro al principio que estoy hablando hoy del caso inglés. (No puedo hablar del caso británico porque el sistema educativo de los escoceses es mucho mejor que el inglés.) Hoy día hay un montón de funcionarios cuya función es de traer nuevas iniciativas a los colegios. Sé que los profesores ingleses odian la frase: «Nueva iniciativa» porque suele significar más papeleo y un nuevo sistema de enseñanza para reemplazar el viejo sistema, que no tenía nada de malo. Pero esa gente tiene que tener algo para ocupar sus días. El gobierno presume de más exámenes aprobados y el porcentaje de alumnos que van a la universidad. Pero la educación no se puede medir exclusivamente por exámenes aprobados. De hecho, esa obsesión con exámenes es lo que está estropeando la enseñanza. Les expongo un par de ejemplares de esta nueva educación.

Hace treinta años el título universitario era difícil de conseguir, porque los exámenes que seleccionaban a los jóvenes estudiantes eran realmente duros, así que aproximadamente un 10% de los ingleses iban a la universidad. Una vez allí, tenían que trabajar mucho para conseguir un buen título. De este modo un potencial patrón sabía que, si buscaba a tipos universitarios para hacer un tal puesto de trabajo, podía estar seguro del alto nivel de educación de los aspirantes. Hoy día, muchas veces los candidatos no saben ni escribir una carta correctamente aunque tengan todos los títulos del mundo. Entonces si el título universitario no sirve para garantizar que tal persona tenga tal habilidad o nivel de conocimientos, ¿Para qué sirve el título?

En los exámenes de la selección el caso es peor todavía, y sobre todo en el mundo de los idiomas. Un estudiante de francés debe ser capaz de hablar durante unos minutos sobre un tema elegido. Así que, aunque no se debe hacer, todo el mundo se pone a ensayar el discurso y después de unos meses nuestro estudiante es capaz de dialogar acerca de las campañas de Napoleón durante la guerra de no sé que. También puede contestar algunas preguntas básicas acerca de su tema. Sin embargo el mismo estudiante es, a veces, incapaz de responder correctamente a preguntas cómo; «¿Cuál es la fecha de hoy?». Y en una tienda en Francia estaría tan perdido cómo un pulpo en una maleta. Los exámenes engañan y mientras los profesores han estado enseñando a sus cargos cómo aprobar tantos exámenes, al mismo tiempo han perdido la oportunidad de inspirar a los alumnos.

Pero también existe la educación que se recibe en casa. Y otra vez quiero que se quede bien claro que estoy hablando del caso (esta vez, sí) británico. Durante los años 80 la economía británica experimentó un boom y nacieron los yuppies. Esa gente solía ganar un dineral vendiendo acciones u otras cosas de escasa importancia y para ellos lo de tener hijos era simplemente otro hito en la vida: una cosa que se hacía. Sin embargo, cómo eran ricos de dinero y pobres de tiempo, nunca tenían tiempo suficiente cómo para educar bien a sus hijos. Y creció toda una generación que casi nunca había oído la palabra: «No». Cuando esa generación de chavales llegó a los colegios creó una ola de problemas en cuanto a la disciplina, ya que no existe ningún castigo de verdad. (De hecho, con los pocos que son realmente malos, sólo hay una opción: expulsarles, y eso es lo que quieren).

Siempre ha sido fácil decir: «Sí» a los pequeños, pero no es siempre la mejor respuesta. A veces la gente aprende a apreciar el valor de las cosas si ha tenido que trabajar para conseguirlas. Sé que es duro, pero es así.

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