La tentación del silogismo

EMILIA OLIVA


Si la realidad fuera cuestión de silogismos, si la lectura e interpretación del complejo texto de la realidad tuviera el sentido unívoco y lógico del silogismo, cualquier ordenador podría hacer las veces de gobernante, de profesor. Estarían de más no sólo las instituciones sino las personas que engrasan la máquina institucional. Un ordenador por cada dos habitantes solucionaría todos y cada uno de los conflictos. No sólo los privados -las desavenencias conyugales, pongamos por caso- sino los públicos, aquellos que atañen a la interpretación y aplicación de las normas. No hay juez más imparcial, ni más implacable que un ordenador. Hagan algún examen de matemáticas o de gramática en un ordenador. Carente de mano, no la levantará ni un ápice. Verdadero o falso, sin matices. El bien y el mal al alcance de cualquiera sin más remordimientos. Tal vez sea por esta tendencia a reducirlo todo a silogismos por lo que incluso la tostada diplomática de la guerra en Irak que se chamusca a fuego lento en Europa se ha convertido en una cuestión de buenos y malos, conmigo o contra mí. Los silogismos no permiten medias tintas. Pero no voy a ponerme ahora en plan solidario a argumentar contra una guerra que no comparto. Soy de la opinión de que la solidaridad -más que de lustre y galería- ha de ser de vecindario y ando embarcada en guerras más de aquí, del suelo que piso y el día tiene veinticuatro horas todo lo más.

Mi guerra, como todas las guerras -bendito sea el artífice que así las hizo- es una guerra interina porque no hay mal que cien años dure. Confío en que esta manía de interpretar la realidad en base de silogismos no dure tampoco mucho aquí en Extremadura y espero que estas líneas ayuden a cortar las alas y la vitalidad de tan absurda tendencia.

En los últimos tiempos, y lo son de autonomías y de esquizofrenias, la realidad en Extremadura, la lectura de lo que sucede en Extremadura, suele hacerse con demasiada frecuencia con la lógica aplastante de un silogismo, uno de aquellos tan caros a los filósofos enredados en juegos de palabras y conceptos, y enfangados en el pensamiento con acné de los bachilleres. "Los hombres son mortales. Sócrates es un hombre. Luego, Sócrates es mortal". Más de uno empieza a pensar que para ese viaje no se necesitaban alforjas. Si la realidad educativa es puro silogismo, los hechos en ningún modo podrán salirse por la tangente. Dos chicos por ordenador y que se las compongan las neuronas con los electrones, por poner un ejemplo en boga en estos días. La hipótesis de que calidad rima con estabilidad en educación parece que toma fuerza en los últimos razonamientos esgrimidos por la Consejería de Educación. Lo que nos desconcierta es la derivación del silogismo hacia dos conclusiones contradictorias. Sea porque no conocemos el término intermedio que permite la inferencia. Sea porque el silogismo tiene doble lectura y, entonces, una de las dos no es verdadera siguiendo las estrictas reglas de la lógica, si son estas las reglas en juego. Por un lado tenemos que la Consejería no firmará el plan de estabilidad del colectivo de docentes interinos propuesto por el sindicato PIDE porque "atentaría contra los principios de igualdad, mérito y capacidad". Por el otro sostiene que la oferta masiva de plazas de empleo público docente "garantiza la estabilidad del profesorado interino" a la vez que "respeta los principios de igualdad, mérito y capacidad". O sea, que sacadas las plazas que ahora ocupan los interinos a oferta pública, en las oposiciones de Primaria de 2003, los maestros interinos se convertirán en estables funcionarios o, lo que es lo mismo, que no serán los tribunales los que decidan. Mienten y lo saben. ¿Se guardan, por azar, un as en la manga? "56 delegados de los 64 posibles" están de acuerdo con una oferta de empleo público que no les afecta (CSIF, ANPE, CCOO, UGT) y cuya promesa electoral de estabilidad en el programa electoral nadie se molestará en reclamar salvo PIDE. ¿Será acaso que después de celebradas las elecciones sindicales -pese a la resolución de los laudos y la sentencia del Tribunal de lo Social a favor de PIDE- aún piensan revocar los 8 delegados de esta formación sindical? ¿Es por ello que son "posibles" y no reales? Ya veo en qué paran los juegos de silogismos y el escrupuloso respeto de la igualdad, el mérito y la capacidad. En estadísticas. "El 90% de los aprobados fueron interinos" ¿de qué comunidad autónoma?, "el 80% contaban con experiencia docente" ¿en Andalucía? ¿en Galicia? ¿en Castilla?... "Desde el aire, una voz sin rostro demostró, / a fuerza de estadísticas, que era justa una causa" (W.H. Auden). No conozco ninguna empresa que tire a sus empleados a la calle año tras año con la excusa de que no aprueban un examen cuyos criterios de evaluación no son públicos ni objetivos.

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