Interinos y 'exterinos'
ALFREDO ARANDA PLATERO
(Diario Hoy - Tribuna Extremeña, 19-09-2005)

ESTAMOS ante un hecho de incontrovertible gravedad: los interinos de educación del Estado han sido agraviados comparativamente, por su diferente tratamiento con los interinos de sanidad, sin que nadie, ni sindicatos, ni administración, haga nada para parar esta bárbara discriminación. Primero fue sanidad, después justicia, ahora estudian hacer fijos a los interinos no docentes de educación...; el agravio adquiere dimensiones insultantes. Este tratamiento de menosprecio de los interinos de educación debe responder a algún tipo de beneficio para los gerifaltes del sistema, de otra manera no se entiende esta permanente obsesión de reducir a la mínima expresión el colectivo de interinos. El docente interino que consiga la plaza no será por su experiencia, ni aún por su valía, sino porque su memoria mida más que la del compañero (las horas de aula no parecen relevantes). Necesitamos 'un orden moral del mundo' que los actuales dirigentes no son capaces de imbuir a su política pervertida. En este marco de difícil digestión serían los sindicatos los que vinieran a dignificar al hombre, pero no es el caso, los sindicatos, cuando menos los de educación, están mediatizados por los poderes que les dan de comer; son, en realidad, un cinturón de protección para la administración. El lenguaje de los interinos y de las administraciones educativas pertenecen a diferentes categorías; nuestro lenguaje pertenece a la realidad cotidiana y a la moral que nace de la lógica, el lenguaje de la administración pertenece, sin duda, a la desnaturalización, al presupuesto y al análisis parcial de los acontecimientos.

Los interinos estamos permanentemente perplejos ante este catálogo de despropósitos de los responsables educativos. A su habitual 'robo' de parte de la nómina de septiembre, se suman los esfuerzos que la administración educativa hace para que muchos sustitutos no lleguen a los cinco meses y medios trabajados y no puedan cobrar el verano. Todo este disparate alcanza su cota más alta, cuando se permite que aprendices de veintidós años cubran puestos fijos mientras que interinos de más de treinta sigan siendo aprendices. A este repertorio de despropósitos sumamos, cómo no, el hecho lamentable de que no se pague, a los interinos, ni trienios, ni sexenios. Después de este sumario, ampliable, de despropósitos, el que suscribe no entiende cómo algún portavoz ministerial puede salir a la 'palestra' diciendo que todo va bien, en un alarde de estólido cinismo, o en un obligado sometimiento al que mueve los hilos, en este teatro de títeres en el que se ha convertido todo lo que nos rodea.

Estamos cansados de gritar que el agravio comparativo entre interinos de educación y sanidad, no es de recibo en una sociedad que se pretende justa. No entendemos cómo nadie, ni los sindicatos que nacieron para ir, entre otras cosas, contra los agravios, hace nada por parar esta sinrazón. Que los interinos de educación y sanidad deben ser tratados igual es de una claridad meridiana, por lo que creemos que los responsables educativos están actuando, a sabiendas, de forma inconstitucional.

El colectivo interino está harto de ser ninguneado permanentemente. El olvido, por parte de la administración educativa y sindicatos, provoca que el colectivo interino esté en una terrible disyuntiva: abandonarse a su suerte o seguir en la dinámica destructiva del sistema actual de oposiciones, esta situación de tensión permanente genera un docente 'quemado' ya de interino. Pero no faltará un prosélito del gobierno de turno, que intente explicarnos lo afortunados que son los interinos, con argumentos peregrinos y razonamientos demagógicos. ¿Tendremos que empezar una Intifada, para tener en propiedad el puesto que llevamos defendiendo tantos años? Me temo que sí. ¿Hay solución para tanta falta de inteligencia ética, para tanto despropósito encadenado, para tanta especulación de feria...? Difícil, pues falta, como diría F. Pessoa, 'estatura moral y relieve intelectual'.

En cualquier trabajo la experiencia es un requisito imprescindible, menos en educación; los interinos en paro dan fe de esta realidad. Si eres, valga el ejemplo, delineante, te exigen tres años de experiencia, no sea que vayas a hacer un tachón y estropees un pliego de papel vegetal de un par de euros; pero si eres interino, vete a la calle que tu plaza es para alguien sin experiencia, los niños en este marco de reflexión parecen importar poco. Nos hablan de fracaso escolar; de sus raíces, de sus soluciones...quieren, o eso dicen, una solución integral, pero se olvidan de una parte fundamental del problema, seguro que el lector sabe, a estas alturas, a qué parte me refiero; todos la sabemos, pero ellos -los mandamases-, no me cabe duda, la seguirán ignorando.

ALFREDO ARANDA PLATERO es vicepresidente del Sindicato del Profesorado PIDE

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