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«La
sombra de los PNNs»


05/09/2008 Alfredo Aranda Platero
Vicepresidente del Sindicato PIDE

Eran
momentos de democracia estrenada. De golpe una gran demanda de
profesorado. Los PNNs (profesores no numerarios) empezaron a entrar
en el sistema a través de procesos extraordinarios. Estamos
hablando de 1977. Por aquel entonces el gobierno de la UCD convocó
‘oposiciones restringidas’ para solucionar los conflictos que
nacían de la lucha reivindicativa de los PNNs que llegaron
hasta la huelga indefinida, encierros, protestas contundentes,
manifestaciones… así éstos se convirtieron en
fijos a través de un acceso diferenciado. Y como los méritos
eran computados desde la primera prueba, a muchos interinos les
bastó con obtener 2,5 para conseguir plaza. Todos aquellos
que aprobaban sin plaza eran considerados funcionarios en expectativa,
alcanzando el funcionariado cuando se creara la plaza.

En
los años posteriores (1978 y 1979) se siguieron convocando
muchas plazas. En pocos años todos aquellos PNNs, sobre
todo, los de la promoción del 77 consiguieron la estabilización;
cerca de 50.000 docentes pasaron de interinos a fijos. La mayoría
de los interinos de aquellas promociones consiguió la estabilidad
profesional antes de los 30 años y pudieron así
estabilizar también su vida privada.

Una
vez acabado el período 77-79, la demanda de profesorado
seguía siendo alta. El gobierno de la UCD decidió
seguir con el acceso por restringidas hasta el año 1985.
De esta manera fueron 100.000 docentes interinos los que accedieron
al funcionariado por restringidas entre los años 1977 y
1985. A partir del 1985 la demanda de profesorado paró,
entre otras cosas por la bajada significativa de la natalidad.

En
el período 85-90 las plazas convocadas en oposición
eran muy pocas, y aumentó, de nuevo, la contratación
de docentes interinos. Llegados a 1990, y con la implantación
de la LOGSE, se llevaron a cabo unas oposiciones restringidas
encubiertas que se extendieron hasta 1993, para dar solución
al grupo amplio de interinos creados entre 1985 y 1990.

A
partir del 1994 las convocatorias de plazas en las oposiciones
volvieron a ser escasas, de ahí que hasta el año
2000 se produjera de nuevo un gran bolsa de interinos. Sin embargo,
esta vez, entre el 2000-2004 la solución que se daba al
profesorado interino no eran restringidas, ni acceso diferenciado,
sino que la solución era el paro. Es decir, que muchos
de aquellos que entre el año 1977 y el 1994 obtuvieron
con facilidad la plaza fija en el funcionariado docente y que
se convirtieron en muchos casos en dirigentes políticos
y sindicales, negaban ahora su propia medicina a otros interinos.

En
el año 2007 después de muchas protestas y bajo el
auspicio de la LOE (transitoria decimoséptima) comenzó
un proceso transitorio (muy mejorable) que durará dos convocatoria.
Dicho proceso debería ser la solución natural al
grave problema que tiene el colectivo de interinos de la enseñanza
actualmente y, por ende, el sistema educativo; no olvidemos que
soluciones transitorias se han dado en diferentes momentos de
la historia reciente de los sistemas de acceso, lo que quita excepcionalidad
a la transitoria 2007-2011 y avala su conversión en ordinaria.
La transitoria no supone ningún regalo de plaza a nadie,
sino el reconocimiento de la experiencia de los profesores interinos,
de su valía tallada durante años dentro de aula.
Su estructura también favorece a los no interinos en la
medida en que los exámenes no son eliminatorios. Es evidente
que con este sistema obtienen plaza fija mayor número de
interinos que dejan sus puestos en las listas a otros profesores,
pudiéndose convertir éstos, a su vez, en interinos
que se pueden beneficiar de la próxima transitoria. En
este contexto parece natural y lógico que la transitoria
se convierta en un proceso habitual (un sistema ordinario), dado
que así el beneficio alcanzaría, poco a poco, a
un gran número de opositores.

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